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La difuminación del yo

26 Noviembre 2004

La distinción �??yo/no-yo�?? no es tan clara como parece. La noción de �??individuo�?? en la filosofía clásica y moderna, así como los esfuerzos de la taxonomía en biología han ofrecido una definición de individuo como organismo cohesionado que ocupa una región espacio/temporal que le pertenece y ocupa en exclusiva.

Pero… ¿son tan nítidas las fronteras? ¿tienes tan claro quién eres �??tú�??? Pensemos por ejemplo en las bacterias o virus que invaden �??nuestros�?? cuerpos y viven en una relación simbiótica o parasitaria con nosotros, ¿forman parte, por diminuta que sea, de nuestra noción de �??yo�??, o son otro tipo de organismos, autónomos o independientes? Hay que pensar que muchas bacterias nos ayudan en nuestras funciones diarias; piénsese en las bacterias del intestino que nos ayudan a hacer la digestión y en muchos otros ejemplos más. Y no sólo nos ayudan, sino que no es inusual el organismo animal que las necesita irremediablemente para su supervivencia.

Hace años que Richard Dawkins introdujo el concepto de �??fenotipo extendido�?? para hacer referencia a las dificultades de establecer una barrera clara entre el �??yo�?? y el �??no-yo�??. Algunos animales se sirven del entorno para potenciar sus cualidades; en otras palabras, extienden su fenotipo. Un ejemplo, y no es el único ni mucho menos, es el camaleón que se sirve del color de los troncos de los árboles para ocultarse.
El concepto de �??fenotipo extendido�?? no se ha utilizado mucho al investigar la condición posmoderna o incluso poshumana, aunque sin duda esa nueva conciencia conllevará que se difuminen los límites entre el �??yo�?? y el �??otro�??. Lo hará al ritmo que nuestros cuerpos vayan integrando tecnologías y organismos de naturaleza natural y artificial, y las relaciones entre los seres extrahumanos adquieran otro estatus gracias a nuevos niveles de comunicación y percepción de la realidad.

No hemos de fijar nuestra atención únicamente en la naturaleza, porque quizás quien ha producido más la indiferenciación entre lo que somos y lo que no somos, es el propio ser humano. La tecnología está propiciando una naturaleza poshumana no exclusivamente animal, al irse creando, casi sin darnos cuenta, un hombre, mujer o transexual donde lo que es propio o no es propio por naturaleza pierde todo su sentido.

Podríamos preguntarnos si las gafas o los implantes cocleares de una persona que no ve o no oye bien son parte de ella o no, y si serían la misma persona sin ellos. Podríamos preguntarnos quién somos cuando navegamos por la Red bajo otra identidad, o dónde estamos cuando varios �??individuos�?? nos reunimos en una sala virtual en el ciberespacio. Podríamos preguntarnos si la �??hija�?? de una mujer que se haya autorreproducido es �??ella�??, o si la prótesis de un hombre amputado forma parte de él o no, o si un clon o una copia digital de tu estructura cerebral serías tú o no. Podríamos preguntarnos si los dispositivos nanotecnológicos de ingeniería neuronal que aumenten nuestra capacidad cognitiva, una vez de que existan y los instalemos en nuestro cerebro, serán parte intrínseca de nosotros o no.

�?stas y muchas más serán las preguntas de la filosofía del presente siglo, y de cualquier ser inteligente que siga interrogándose sobre su naturaleza, la vida o el universo.

Una revolución ha comenzado la evolución de lo artificial, y está superando en eficacia adaptativa y en utilidad a la evolución natural. Durante este proceso revolucionario los conceptos abstractos (por ejemplo, en este caso, la noción del �??yo�??) son desechables por su rigidez. El devenir de la vida es dinámico y complejo, los conceptos son rígidos y simples. Jamás los conceptos abstractos podrán dar cuenta de lo que son las cosas en realidad.

El mapa no es el territorio. El dedo que señala la luna no es la luna. El cuadro que representa una pipa no es una pipa. El �??yo�?? al que tan apegados nos sentimos, por el que sufrimos y que queremos a toda costa que continúe de un modo u otro, podría literalmente dejar de existir en el futuro dada su naturaleza virtual, en cuanto no haya quién (¿nadie?) interesado en implementarlo y hacerlo real.

En un futuro próximo los seres humanos pueden ir difuminando los límites y rigidez de sus �??yos�?? hasta experimentar que el �??yo�?? ha desaparecido y ya no existe más, hasta descubrir el carácter virtual de su identidad y su �??yo�?? único, independiente e indivisible. Descubrirlo del mismo modo que nuestros antepasados supieron que la Tierra no era plana o que no era el centro del universo, ni siquiera del sistema solar, o que no habían sido creados a semejanza de Dios sino que eran producto de la evolución de otras especies. La cultura humana ha avanzado sobre las ruinas de viejos conceptos. Los científicos no encontrarán al �??yo�??, del mismo modo que no encontraron al alma o a Dios.

En el siglo que estamos empezando ésta será una de las cuestiones que no sólo la filosofía, sino todos los seres humanos que tengan resueltos los problemas de la supervivencia física, tendrán que afrontar según su imbricación con la tecnología vaya siendo mayor y más íntima. Estamos cada vez más ante la posibilidad de nuestra propia reinvención, la recreación de la condición humana, incluso hasta límites que la hagan irreconocible. Que esta perspectiva atraiga o asuste depende en gran medida de qué noción de la esencia humana se tenga: desde su inexistencia a su carácter sagrado e inmutable. El asunto está ya provocando luchas de ideas en el debate contemporáneo, y esta auténtica guerra memética sólo acaba de comenzar.

¿Qué sucederá en el futuro? Dependerá en buena parte de quien lideres y controle esta evolución: individuos libres o corporaciones; grupos de poder, sistemas de control o los nuevos rebeldes partidarios de la tecnoliberación; tejidos sociales de ciudadanos seculares o apóstoles de viejas y nuevas religiones; luchadores por los derechos cyborg que defiendan la autodeterminación personal o élites publicitarias que conviertan en un eslogan de moda: “Diséñate a ti mismo”.

Quizás en el futuro la Tierra no siga siendo territorio de una sola especie dominante, y convivan diferentes variedades de seres humanos y poshumanos: el apogeo de la diversidad y la multiculturalidad. Es posible que no sean los robots quienes hereden la Tierra, como el cine convencional se encarga de hacernos temer, sino que la ciborgización de la humanidad nos lleve a que pueblen el planeta organismos híbridos de variedad extendida que, como mucho, por curiosidad histórica o por mera diversión, elijan una �??configuración energética personalizada�?? temporalmente y para los que la noción de �??yo�?? o �??individuo�?? sea algo tan obsoleto como son hoy para nosotros las antiguas nociones de �??poseso�?? o �??hechizado�??.

Max Gracia Rizomas

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    5 Responses to “La difuminación del yo”

  1. Peque Says:

    Hace poco he leido “El Hombre de Los Dados” un novela de ficción
    en la que un psiquiatra hace que los designios de su vida y la de
    sus paciente giren en torno a las decisiones tomadas por el azar,
    gracias a la tirada de los dados.

    En el libro, entre humor, gags y bastante sexo, se nos da la idea que
    el ego-multiple. Conseguir que el individuo no se riga con un solo yo/ego
    dominante, sino que el hombre pueda a la vez tener varias personalidades.
    Un indidivuo con un multi-yo, con multiples personalidades, un esquizoide a voluntad.

  2. max gracia Says:

    Gracias por la referencia. Desconozco el libro. ¿Cuál es el autor?
    ¿Puedes hablar más de la novela?

  3. Anónimo Says:

    “EL HOMBRE DE LOS DADOS”
    de LUKE RHINEHART

    Precio de venta al público (IVA no incluido): 8.61 Euros

    Comentario editorial:
    Uno de los cincuenta libros con más influencia de los últimos 50 años.

    El psiquiatra Luke Rhinehart tiene una vida aburrida y sin sentido
    hasta que encuentra el camino hacia la liberación y la verdad cuando
    dispone que las decisiones de su vida y la de sus pacientes vengan
    marcadas por el aleatorio dictado de un dado. Una novela llena de
    humor, sexo, inteligencia, sarcasmo, subversión, crimen y suerte.
    Brillante sin comparación.

  4. ACid Says:

    Estuve buscando info sobre este libro y me llamó la atención que aunque
    el libro se publicó en inglés en 1971, en España no se publicó hasta 30 años después
    < a href="http://www.que-leer.wanadoo.es/queleer/contenidos/[email protected]_2.html"> http://www.que-leer.wanadoo.es/queleer/contenidos/[email protected]_2.html

  5. max gracia Says:

    muchas gracias por el enlace. ahora me explico todo. lo he empezado y comienza en 1968 y me parecía de poco después de esa época por la referecias culturales y políticas que hace. claro, ¡como que es de 1971!
    antes de leer tu post miré el copyright de la edición en inglés y como pone 2003 (igual que la edición en español) algo no me encajaba.
    así que la edición en español tiene un error en el copyright de la edición original.

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